Los quince segundos que te doy para cambiar

Fotografía de: sophia.joan.short

‘Tía, pues no va mi ex y me dice que estoy demasiado delgada y que incluso a él voy a dejar de gustarle’. Mensaje de una amiga a las 9 de la mañana de un viernes. ‘Mal empezamos el fin de semana’ pienso. Y me dispongo a contestarle:

Si hay algo que he aprendido gracias al feminismo es la denominada ‘regla de los quince segundos’, no estoy segura de si existe o me la acabo de inventar pero funciona de la siguiente manera: no critiques a ninguna mujer (ni a nadie, en general) algo que no pueda modificar en quince segundos.

¿Te puedo decir que tienes un moco? Sí ¿Te puedo decir que tienes pintalabios o un trozo de perejil en los dientes? Sí ¿Te puedo decir que el viento te ha movido el flequillo? Sí

Lo que no te puedo y/o debo decir son cosas que no tengas la capacidad de modificar en quince segundos. De nada sirve que te diga que has ganado o perdido peso, que tienes los dientes amarillos de fumar, que tus dedos del pie son feos o que te ha salido un grano enorme en la barbilla. Esas estupideces, y cientos de miles de más, se escapan de tus manos, es decir, no las puedes cambiar por mucho que yo te las mencione y, probablemente, tú ya te habías fijado en ellas.

¿Que qué le contestaría a tu ex? No tengo palabras porque se me ha caído la mandíbula -y el alma- al suelo al leerte. No sé qué le diría a un tío que considera que hablar del aspecto físico de una mujer es un derecho que tiene y tampoco sé qué gana diciéndote que incluso a él le vas a dejar de gustar, el falocentrismo lo lleva bien por lo que leo.

Apartémonos de quien se crea en posición de comentarnos algún aspecto físico que no podamos cambiar en menos de quince segundos.

Almudena R.