Las desigualdades en el empleo

Es un hecho que el movimiento feminista está en auge, es un hecho que estamos haciendo historia al conquistar espacios que sólo habían estado ocupados por hombres pero con motivo del Día del Trabajador, es necesario revisar algunos aspectos laborales que aún hoy en día no son iguales para hombres y mujeres.

Algunas barreras que las mujeres encontramos en el mundo laboral son las que señalan Sonia Agut y Pilar Martín en ‘Factores que dificultan el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad: una revisión teórica’; éstas pueden ser «los estereotipos de género, la segregación del mercado de trabajo, la discriminación laboral, el acoso sexual y psicológico en el trabajo, las menores oportunidades de desarrollo de carrera en la organización, la ausencia de una política laboral consolidada que favorezca la conciliación de la vida laboral y familiar y la dificultad para compartir las responsabilidades domésticas y del cuidado de los/as hijos/as”. [1]

Además, se debe tener en cuenta la existencia de una evidente obstaculización para que las mujeres desarrollen su vida laboral y accedan a puestos de responsabilidad durante las entrevistas de trabajo. En pleno año 2019 se continúa preguntando a las mujeres –en edad fértil- si tienen intención de quedarse embarazadas siendo la respuesta un indicador para llevar a cabo el contrato o desechar a la aspirante al puesto por el mero hecho de tener intención de ser madre. Pregunta que, evidentemente, a los hombres no se les pregunta porque se perpetúa la femenización de los cuidados a personas dependientes –bien sean menores o ancianos-.

De esta forma, se continúa con la perpetuación de los estereotipos de género que suponen que las mujeres no tengan cabida en algunos gremios o, incluso, no puedan acceder a puestos de alta responsabilidad directiva.

Y aunque el feminismo esté presente, aún queda mucho camino por recorrer ya que, por ejemplo, el acoso sexual y psicológico que sufren algunas mujeres en sus puestos de trabajo es la razón por la que las mujeres consideramos que es necesario un cambio que suponga que los espacios -públicos o privados- sean seguros para nosotras. Se cifra en un 65% las mujeres que denuncian acoso sexual en sus puestos de trabajo, esta cifra se debe -principalmente- al temor a perder el empleo puesto que los acosadores están respaldados por el sistema patriarcal para utilizar las herramientas necesarias para que las mujeres que sufran acoso laboral mantengan su silencio. 

Aún así, entre 2008 y 2015 más de 2400 mujeres denunciaron haber sufrido acoso sexual en sus puestos de trabajo como anuncia UGT en el ‘Informe sobre violencia de género. Incidencia en el ámbito laboral.’ Publicado en el año 2017. [2]

Para terminar, aunque con el feminismo estemos conquistando territorios y en los últimos años se ha incrementado la visibilización de las figuras femeninas en la esfera pública, por ejemplo, aún necesitamos que las mujeres y los hombres tengamos un trato igualitario y podamos acceder a puestos de trabajo según nuestra cualificación, experiencia, aptitudes y actitudes; y no según nuestro sexo.