La menstruación no es un líquido azul

Fotografía de feminismisfor
Cuando se habla de menstruación, la mayoría de las personas parecen aceptarlo sin problemas pero, al profundizar en la temática, nos damos cuenta que la realidad es muy diferente. La publicidad por ejemplo, aún insiste en las campañas de toallitas higiénicas o tampones que están destinados a absorber un extraño líquido azul. Otros, optan por la idea de una ‘falsa normalización’ e intentan demostrar que cuando nosotras menstruamos no pasa nada en nuestros cuerpos. Al igual que las compañías farmacéuticas que intentan vender productos para ‘adormecer’ nuestro proceso y así seguir reafirmando la idea de la inhibición.

Si se analiza a nivel histórico-social, muchas más cosas salen a luz. Por ejemplo, los interminables sinónimos con los que se denomina a la menstruación: ‘me visitó/llegó Andrés’, ‘me enfermé’, ‘estoy en esos días’ y así continua una lista que resulta ser interminable. Por otra parte, la sociedad nos ha hecho creer que somos una especie de mártir y que ‘debemos sufrir’ constantemente. La activista menstrual y pedagoga, Erika Irustra, afirma al medio “Público” lo siguiente: Asumimos que el dolor es cosa nuestra, que es intrínseco o propio del cuerpo femenino, no del entorno estresante del sistema productivo. Nos sentimos culpables todo el rato y eso genera estrés y alteración hormonal con puntos de dolor. (…) Esto nos enferma. Aceptamos que somos nosotras las que fallamos. Pero entonces, ¿cuál es la causa principal de este tabú? La activista es muy clara en la entrevista: La causa fundamental del tabú es que nosotras menstruamos y ellos no. (…) Si menstruaran ellos, el sistema social se organizaría en torno al ciclo menstrual. Seguimos regidos por una cultura judeocristiana, con cimientos culturales por los que las mujeres tenemos que superar el cuerpo que somos”.

Lo cierto es, que la menstruación sigue siendo visualizada como un estigma del cuerpo femenino, sin embargo, el cambio de esto recae en nuestras manos: en educar y educarnos sobre el tema y, por supuesto, en abrazar nuestro proceso tal y como es, sin tapujos ni ideologías impuestas.

Margarita Figueroa M.