La Jauría, una serie sin aprendizaje y morbosa

Hace unos meses se estrenó en la plataforma Amazon Prime Video una nueva serie chilena bajo el nombre de La jauría. La cual, nos prometía una ‘cruda cucharada’ de lo que significa vivir inmersas en una sociedad machista. Con la historia basada en acontecimientos de la actualidad, como lo fue el alzamiento del movimiento feminista alrededor del mundo y los horribles casos de violaciones en grupo ocurridos en España y Argentina, la historia nos aseguraba una conexión total con la ‘realidad ficticia‘ y sus personajes. Pero al momento de estrenarse, surgieron una serie de críticas que me gustaría desentrañar a continuación.

Dentro de lo policial

La serie como tal, dentro de su género (suspense y policial), se sujeta a una excelente base: un caso impactante para la sociedad, la lucha por descubrir la verdad y la constante pugna sobre la idea de justicia. Todo esto, sumado a una buena cuota de sangre y misterio que nos anticipaban una historia de lujo. Pero la realidad fue un poco lejana. Si bien el género se desarrolló correctamente dentro de su estructura e incluso se construyeron personajes estereotipados en el ámbito policial; el problema radicó en los pequeños detalles que dejaron la serie con un resultado algo descuidado y flojo. Aunque, como mencioné en un comienzo, dentro de las estructuras básicas del género policial, se logra un resultado bastante decente.

Entre la crítica y el oportunismo
Y, ahora, el problema que, en mi opinión, es el más importante que tiene esta serie: el tema que se aborda. Con todas las promesas que se habían realizado en la propaganda, esperaba ver más profundidad con respecto al feminismo, y no una especie de caricaturización que es lo que acabó siendo. Ahora bien, se tocan temas fuertes, sí; pero considero que no con el respeto y el conocimiento que se debe tener a día de hoy. No hay un aprendizaje. Todo se plantea desde una enajenación inmensa, por lo que el resultado termina siendo lo que más temía: una burda comercialización de un caso doloroso para muchas mujeres no sólo en España, sino en todo el mundo. Lo dicho anteriormente queda aún más evidencia con la promulgación de una segunda temporada, para exprimir aún más esta temática de una forma vulgar, rozando el morbo y centrándose casi exclusivamente en lo que está en ‘tendencia’, el feminismo o, más bien, el purplewashing (tratar de crear contenido feminista sin tener ni idea de la base del movimiento y querer sacar rédito de ello).
Todas mis esperanzas de redención quedan puestas en esta segunda temporada.

Margarita Figueroa M.