Entrevista a Emily Hughes por Andrea Rovira (Libros del Zorro Rojo)

Andrea Rovira (Libros del Zorro Rojo) entrevista a Emily Hughes, ilustradora hawaiana, quien ha ilustrado el libro infantil ‘Cómo hacer una casa en un árbol’ de Carter Higgins tras haber publicado su obra debut ‘Salvaje’.

Andrea Rovira:
Hola Emily, para comenzar… ya han pasado cinco años desde que ilustraste ‘Salvaje’, y en una de las entrevistas que te hicieron confiesas que no sabes bien qué será de ti, en qué clase de artista te convertirás o cómo cambiarás. Ahora que han pasado cinco años, ¿cómo crees que has cambiado como ilustradora?
Emily Hughes: Encantada, Andrea. Interesante, ¡es muy interesante que tuviera esa entrevista hace cinco años! Creo que, como ilustradora, mis ideas acerca del arte o de la ilustración se han expandido. He tenido mucha suerte con el éxito de ‘Salvaje’, pero a medida que he ido creciendo, también he tenido que rechazarlo de algún modo. Creo que iba muy acorde en ese período de mi vida, y con algo que no era capaz de escribir o expresar en muchas ocasiones; pero he leído que la gente tiende a escribir sobre lo mismo una y otra vez, se quedan adheridos a una cosa. Estoy intentando explorar de una manera que no sea como en ‘Salvaje’.
Andrea Rovira: Algunas veces, el éxito se queda contigo, como con ‘Salvaje’, y ahora te estás intentado apartar de ello.
Emily Hughes: Sí, lo intento. Estoy tratando de cambiar la manera en cómo la gente me entiende a mí como persona y cómo entienden mi arte, porque es muy fácil quedarse con lo que uno conoce y con lo que a uno le gusta. Sin embargo, estoy procurando crecer todo el tiempo. Y quizá no puedo crecer mucho más allá de ‘Salvaje’, pero lo estoy intentando.
Creo que, artísticamente, estoy tratando de simplificar mi trabajo. Pero no es un proceso necesariamente rápido, lo estoy haciendo lentamente.
Andrea Rovira: Ahora que has ilustrado ‘Cómo hacer una casa en un árbol’, ¿crees que te has alejado lo suficiente de Salvaje o tanto como te gustaría? ¿Cuál es la diferencia, por ejemplo, entre el estilo de ‘Salvaje’ y lo que has aprendido y aplicado en ‘Cómo hacer una casa en un árbol’?
Emily Hughes: Creo que en ambos tuve que ilustrar desde la honestidad. ‘Salvaje’ es un estudio sobre una niña, el amor y la justicia. En ‘Cómo hacer una casa en un árbol’, cuando recibí el texto me emocioné mucho. Pensé: «¡Puedo hacer todas las casas-árbol que quiera!». Pero con esta obra, no sabía exactamente de dónde venía el sentido del texto, así que hablé con Carter Higgins, que es un amor. Y cuando me senté a leerlo, me pasó lo que me sucede cuando ilustro un libro: tengo una especie de rebeldía natural. Mi rebeldía vino dada por la injusticia que existe entre los niños que tienen una casa en un árbol y los que no. Cuando estaba ilustrando ‘Cómo hacer una casa en un árbol’, quería dibujar casas que nadie pudiese tener.
En realidad, si abres el libro, ves las casas que pedí a mis amigos que dibujaran. Ninguno de mis amigos tuvo una casa en un árbol, porque una casa en un árbol implica supervisión, espacio, un árbol que sea suficientemente viejo como para que no haya repercusiones (como los adultos riñéndote…). Así que todos mis amigos tenían la idea de hacer suyo ese espacio (…) Todas estas son historias reales que me han contado. Así que la idea es diferente: aún creo que estoy intentando hacer algo honesto, pero artísticamente, considero que ahora se me da mucho mejor dibujar niños que en ‘Salvaje’.
Andrea Rovira: Sí, en realidad, eso es lo que me sorprendió del libro. ¡Hay un montón de niños y niñas, y todos son completamente distintos! Es muy bonito ver cómo todos los niños pueden sentirse identificados con algún personaje del libro. Aquí, por ejemplo, tenemos una niña de color…
Emily Hughes: Sí, y muy independiente. Y luego tenemos este niño, enfadado porque esta niña le ha pisado el dibujo. Si quieres que los niños se fijen en los libros, tiene que haber cierto compromiso. Pienso en cómo me gustaría verme a mí misma. Este dibujo, por ejemplo, es muy entretenido: puedes ver muchas interacciones, y metí unos cuantos de mis amigos también. Creo que dibujé más de doscientos niños para este libro.
Tiene que haber compromiso; que los niños hablen de él. Aquí, por ejemplo, me imagino tres o cuatro niños reunidos, mirando todo el dibujo, exclamando: «¡Oh, no, se van a comer el perro!», y este otro dice: «No, yo creo que no se lo van a comer». Se trata de esta especie de interacción, de comunicación.
Andrea Rovira: Sí. Creo que también se trata de dejar que los niños sean los autores de la historia, permitir que tengan suficiente margen de imaginación para que también puedan crear. Quizá también piensas en eso cuando dibujas.
Emily Hughes: Sí, no quiero acabarlo todo. Quiero que aún se hable de ello en otra existencia, de alguna forma.
Andrea Rovira: Una de mis preguntas era si habías tenido una casa en un árbol, o cómo has sido capaz de imaginar todas esas casas, pero creo que ya has contestado a esto.
Emily Hughes: No, ¡no tuve ninguna! ¡Y siempre lo deseé mucho!
Andrea Rovira: Un sueño de infancia.
Emily Hughes: Sí, y, además, las dibujaba muy a menudo, ¿sabes? Era una de mis cosas preferidas, dibujar casas en los árboles. Tenía unos cómics de Matt Groening, Life is Hell, y uno de los personajes, Bongo, tenía una y me inspiró mucho: la dibujaba una y otra vez…
Andrea Rovira: Hay una cosa que me sorprende de este texto. Al principio, se apela a la imaginación: «Todo lo que hay que hacer es mirar hacia arriba y observar…». También sucede en ‘Salvaje’. Parece que los dos libros incitan a los niños a ser libres, a pensar por ellos mismos. Hay un tema, en ‘Salvaje’, que es la estigmatización: cómo se etiqueta a los niños como «sanos» o como «locos/enfermos», si lo que vivimos es «un sueño» o es la «realidad»… ¿Cómo crees que ello afecta a los niños hoy en día? ¿Crees que están ya muy «etiquetados»?
Emily Hughes: Creo que los niños se etiquetan a ellos mismos sin darse cuenta. Cuando enseño ‘Salvaje’, siempre pregunto a los niños: «¿Cómo creéis que se llama?». Y me responden: «Pues no lo sé. ¿Cómo se llama?»; y yo, «no lo he escrito nunca, ¡no existe! Tus suposiciones son igual de válidas que las mías, nunca ha tenido un nombre». Y al principio les parece raro, pero después van saliendo de su caparazón y empiezan: «¿Flor? ¿Daisy?». Y de repente uno dice: «La voy a llamar “Pequeña Niña Loca”».
Creo que hay muchos padres presionados por otros con respecto al significado de ser «buen padre». Para mí, hay mucha supervisión en la vida de un niño. Los recuerdos que tengo son sin supervisión, cuando me dejaban hacer la mía. No creo que haya nadie que quiera, expresamente, supervisar a los niños, pero todos intentan entender el mundo a través de sus ojos.
A veces, conozco a niños que no sienten curiosidad por entender el mundo que los rodea, porque están esperando a que alguien se lo explique. Así que siempre intento, al menos, crear un debate acerca del mundo. Quizá lo tengan con los padres o con un amigo, o quizá cuando leen un álbum con alguien. Posiblemente lo puedan verbalizar y así se interroguen a sí mismos después. Eso es lo que espero…
Andrea Rovira: ¿Cómo lo haces para crear álbumes honestos, en los que haya compromiso, cuando tienes que seguir un plan editorial?
Emily Hughes: A veces tengo que trabajar en un montón de libros… Cuando tengo que ilustrar un libro, estoy segura de que lo leo muchas más veces de lo que lo hace el propio autor. Tengo que definir eso que quiero sacar del texto para hacerlo mío. Porque las palabras del autor son honestas, pero las imágenes tienen que ser honestas para mí, o la manera en que las interpreto. Poderlas llevar donde quiero es una libertad enorme.
Andrea Rovira: ¿Tienes esa libertad?
Emily Hughes: Sí, normalmente sí. Y ‘Cómo hacer una casa en un árbol’ fue uno de esos momentos de proyectos, porque no debía contar un argumento, sino que tenía que expresar emociones. Higgins realmente me dejó plasmar mis propios sentimientos.
Trabajar con un plan editorial es complicado. Estoy intentando escribir libros, pero me resulta muy difícil verbalizar lo que quiero decir. Siento que en algunos libros me involucro con mucha intensidad, mientras que otros álbumes los considero como un «desestresante», algo que hago mientras pienso en otro libro.
Andrea Rovira: ‘Salvaje’ fue, como has dicho antes, tu «gran hit», quieres alejarte de ello… En ‘Salvaje’ utilizaste tanto lápiz como arte digital, y dijiste que eras mucho mejor con el arte tradicional que con el digital. ¿Eso ha cambiado ahora?
Emily Hughes: ¡No he aprendido nada sobre arte digital desde entonces! Pero sí me he vuelto más experimental. He trabajado con niños en un centro comunitario. Es interesante: tengo una hora fuera de mi estudio, estoy en una mesa, les hago trabajar con ciertas limitaciones… Dándoles instrucciones, he aprendido a relajarme un poco. He estado experimentando con el arte tradicional, aún no me siento muy segura. Tengo más miedo de la reacción de la gente.
Andrea Rovira: ¿Por qué?
Emily Hughes: Solo porque… ¡No lo sé! El lápiz es algo que he utilizado toda la vida: desde el colegio escribo con uno, es un sentimiento muy natural. No me importa señalar mis propios defectos, pero tengo miedo de que alguien lo haga.
Andrea Rovira: Y aún así, parece que no se existe si no se usa el arte tradicional… La gente utiliza cada vez más el arte digital, con programas como el Procreator, etcétera. Tú, en cambio, usas ambos. Creo que si alguna vez te dices «voy a hacer arte digital», podrás hacerlo. Estás en una posición donde puedes hacerlo.
Emily Hughes: «¡Lo he hecho, y tienes que amarlo!» En verdad, lo que me gusta del arte tradicional es que cuentas con margen de error, no eres una máquina, tienes imperfecciones. Con el digital, casi no tengo opción de ser imperfecta, porque puedo escoger entre miles de colores, tengo todas las herramientas posibles, ya se ve «limpio» cuando empiezas a dibujar. Aquellas imperfecciones, para mí, le dan un encanto. Así que necesito los dos artes, porque también necesito esa opción para hacerlo lucir «limpio», que es la digital.
Andrea Rovira: ¿Tienes ganas de tu conferencia de mañana? De hecho, estarás trabajando con niños también en el taller… Ya has dicho que lo haces a menudo.
Emily Hughes: Sí, me ayuda muchísimo a practicar. No es como algunos dicen, no deberías sacar tus ideas de los niños… En realidad, ¡mejor que no! Los niños están locos.
Andrea Rovira: ¿Has trabajado alguna vez con niños españoles?
Emily Hughes: Trabajé con algunos en Bilbao, y estaban un poco locos…
Andrea Rovira: Bien, ahora puedes comparar. Vamos a ver cómo va. Muchas gracias por estar con nosotros. Para nosotros ha sido un placer poder editar este libro.
Emily Hughes: Estoy muy contenta de que lo hayáis traído. Este es el primero que he hecho en mucho tiempo que me gusta de verdad. En años, creo.
Andrea Rovira: ¡Vaya! Gracias, entonces.
Emily Hughes: Muchas gracias.

La entrevista al completo se puede ver en el Canal de Youtube de Libros del Zorro Rojo.