El derecho a abortar, no el deber de hacerlo


La-amarillista
Continuamente cuando se habla sobre el aborto es inevitable obtener un sin fin de opiniones diversas: muchas a favor, así como otras en contra. Sin embargo, la cruda realidad plasmada en nuestra historia, y que muchos niegan e intentan callar, es que el aborto siempre ha existido y siempre seguirá existiendo; de manera clandestina y riesgosa para muchas, que sea cual sea la razón, han tomado la decisión de realizarlo y soportar los millones de cuestionamientos, de reproches, de sentir la vulnerabilidad y la culpa impuesta, muchas veces, por otros. Porque no es tan fácil, como mucha gente cree. En la mayoría de los casos, es sumamente doloroso y altamente peligroso, sobretodo en las condiciones actuales que afrontan muchísimas mujeres debido a la ignorancia e ineficacia de muchos gobiernos.

Hay personas que aún asocian el cuerpo de la mujer a un objeto biológico, que solo sirve para la procreación y la reproducción de la raza. Otros lo radicalizan aún más y lo consideran un producto u objeto para el placer y reproducción. Pero ¿en qué se basan para otorgar estos roles a cuerpos que jamás ha sido de ellos?, ¿quién los entrega y predispone? Es una pregunta que constantemente nos realizamos al profundizar en el tema. Y la verdad es mucho más simple: hay un deseo de imponer una ideología sobre tu cuerpo y tu decisión.

Constantemente va a existir alguien que desee que hagas algo en favor de sus ideologías, de sus creencias. Pero ante esto es bueno recordarnos que, a través del transcurso de todas épocas, la única ideología que se debe tener siempre presente es la de que cada mujer debe tener el derecho, la seguridad y la libertad para decidir sobre su cuerpo, sin que nada ni nadie se lo impida.

Margarita Figueroa M.