El acoso callejero que todas sufrimos

Fuente: x-fear-of-the-futurex

Cuando comenzamos a hablar de esta temática tristemente la mayoría de nosotras tenemos alguna historia que comentar. Algunas lo experimentamos más jóvenes que otras, pero al fin y al cabo todas lo hemos vivido de una forma similar: vulnerabilidad, inseguridad, angustia, rabia, tristeza; son algunas de las sensaciones que nos deja la horrible experiencia del acoso callejero, que por definición nos dice que se considera como a “cualquier práctica de connotación sexual ejercidas por un desconocido en espacios públicos y que genera malestar en la víctima, debido a que son unidireccionales” (OCAC).

Al profundizar aún más dentro de este tema, nos encontramos con los terribles datos de que la mayoría de las mujeres nos vemos expuestas ante el acoso desde los doce años, desde pequeñas ya debemos vivenciar la idea absurda de objetivización del cuerpo femenino, que solo consigue aumentar con cada año que transcurre.

El impacto psicológico y muchas veces físico en la víctima es inmensurable; como una montaña rusa de sensaciones, de cuestionamientos, de justificaciones sociales por parte de otros que desde un inicio jamás debieron haberse permitido: “la ropa, el cuerpo, el maquillaje…” y así un sin fin de excusas vacías. Pero, la verdad más cruda siempre será que todas lo hemos vivido, todas hemos tenido que modificar en algún momento los recorridos u horarios por el miedo, el tener que ocultar tu cuerpo pese a los 40° de calor, o el tener que replantearse salidas porque no hay alguien que nos acompañe. Lamentablemente, la mayoría de las personas decide invisibilizarlo o ignorarlo, y la única certeza es que seguimos siendo constantemente vulneradas por nuestras sociedades. Está demás decir que es hora del cambio social y cultural, más que como una esperanza para nosotras, hay que visualizarlo como una certeza.

Margarita Figueroa M.
Últimas entradas de Margarita Figueroa M. (ver todo)